El Bibliotecario

zombie bibliotecarioUn día lluvioso de abril, en una ciudad pérdida en el espacio y tiempo. Un hombre visita la biblioteca. Esta era una biblioteca pequeña en un edificio muy antiguo. Tenía unos grandes ventanales y en sus paredes había pinturas renacentistas que inspiraban incertidumbre. En el lugar reinaba un silencio espectral.

El hombre avanzó hacia el mesón de la sala principal, detrás de este estaba el bibliotecario. Era un hombre gordo y de estatura baja. Su pelo era negro y tenía signos visibles de calvicie, unos ojos pequeños de color negro, los que cubría con unos grandes lentes, su piel era blanca y un poco grasa; una apariencia desagradable.

El hombre que visitaba la biblioteca, de profesión historiador, andaba en busca de algunos libros importantes para su investigación. Le consultó sobre estos al bibliotecario, quién revisó las fichas con los títulos, pero él no los tenía. El historiador al salir se quedó pensando en el bibliotecario y supuso que era alguien que no recibía muchas visitas en su biblioteca por lo que decidió hacerle compañía conversar un rato y hablarle sobre su investigación que trataba de la historia universal.

Cuando el historiador se iba a despedir, el viejo le insistió que tenía que mostrarle su colección especial de libros. Sus libros favoritos y más atesorados para él. Estos estaban en la parte trasera de la biblioteca, en una pieza sin ventanas.

El bibliotecario le enseñó algunos libros, estos estaban cuidadosamente encuerados, se notaban que quién los había hecho realizaba un trabajo prolijo. El historiador quedó extasiado con los hermosos libros que resguardaba el viejo y le preguntó quién realizaba el trabajo. El bibliotecario le reveló que era él mismo quién los hacía y que sus libros favoritos eran los que él encuadernaba.

El hombre fascinado admiraba algunos de los clásicos que poseía el bibliotecario como Hamlet, El Príncipe, La Divina Comedia, La república, entre otros. También contaba con una vasta colección de filosofía e historia. Mientras el historiador se maravillaba con la colección de libros, el bibliotecario, saco un pañuelo de su bolsillo, y cuidadosamente mientras le hablaba al historiador, se acercó por detrás le apretó la garganta con él y lo asfixió hasta que este último cayó inconsciente. En ese momento, el bibliotecario rápidamente fue a la sala principal de la biblioteca, cerró las cortinas y nuevamente, corrió a la pieza de atrás, olvidando cerrar la puerta de acceso a la biblioteca.

Esa misma tarde una joven entró a la biblioteca a buscar unos libros. Entró al lugar a revisar los estantes, al llegar al mesón para pedir algunos libros, se dio cuenta de que no estaba el bibliotecario. Escuchó unos ruidos extraños de la pieza que estaba atrás, abrió la puerta y lo que vio fue lo más horrible que pudo haber imaginado. Era un hombre que colgaba del techo pero estaba desprovisto de su piel, era el historiador desollado que todavía podía moverse, gemía y pedía ayuda. La joven huyó horrorizada en ese mismo momento.

Al otro día, el bibliotecario se encontraba encuadernando el último libro que le faltaba por terminar. Primero forró la cubierta, cortó y cosió. Trabajó durante todo el día hasta que lo terminó. Lo dejó en el estante, con la clasificación: 909 Historia universal.

 En el gran estante se leía ahora un libro con el título “Historia universal del mundo”.

Escrito por:

Maria Fernanda Salazar Ferrada
Maria Fernanda Salazar Ferrada
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